miércoles, 2 de diciembre de 2020

#Quédate en casa


Mientras muchos se siguen resguardando en casa, atemorizados por el virus, otros tenemos que salir y realizar trámites gubernamentales. Donde la labor de los burócratas, y la de nosotros como contribuyentes no se ha detenido. Largos tiempos de espera, donde pasa uno que llega antes que tú, y no te queda más que, esperar hasta que te nombren y dependiendo tu tramite puedes permanecer dentro de las oficinas de una hasta dos horas, sino es que más. 


El bullicio, los chiflidos, y las carros sobre el Vado del Rio, de La Cultura y Comonfort no dejan de estar presentes. Un trafico accidentado como siempre debajo del puente, donde para visitar las oficinas gubernamentales requiere ir con tiempo de anticipación en primer lugar por el trafico de la ciudad, y en segundo lugar por los lugares de estacionamiento si corres con suerte, encuentras alguno cerca y sino pagar por un campo dentro de los estacionamientos con una cuota que va desde los $15.00 - $30.00. O bien, dentro del estacionamiento de pago voluntario lleno de miles y miles de vehículos. 



Mientras tanto, al norte, sobre el Blvd. Morelos el tráfico se observaba tranquilo. No se si sería por la hora en que visitaba Mega Eder, pero para ser viernes el flujo de vehículos era poco, unos minutos antes de dar las 12 de medio día. 


Dentro de la tienda, sus pasillos se encontraban algo solos. Entre la música de navidad de fondo, y los mormullos de las señoras que por ahí se encontraban laborando y acomodando artículos navideños, pude apreciar toda la mercancía navideña, y la de decoración con una paz y tranquilidad. 





El parque y las calles de la residencial se encuentran algo vacías, solitarias y despojadas. En un silencio total que prevalece hasta eso de las 6 p.m. hasta que los pequeños salen de casa después de una jornada de clases y tareas, a disfrutar de su tiempo libre. Al igual que algunas vecinas salen a pasear a su perro, o caminar por la colonia para desestresarse un poco. 


Desgraciadamente no podemos vivir totalmente encerrados y aterrorizados por este virus que ha llegado para quedarse entre nosotros. No hemos podido detener nuestras vidas, pero si hemos cambiado nuestra forma tradicional de vivir. Ahora no podemos salir de casa sin cubrebocas, sin gel antibacterial y sin desinfectante en aerosol. Nos mantenemos alertas, y protegiéndonos lo más posible, y al pendiente de nuestra familia contagiada.



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